Cáritas

Tres semanas después de los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela, la respuesta humanitaria entra en una nueva etapa. Aunque la atención a la emergencia continúa siendo imprescindible, las necesidades comienzan a cambiar. Miles de familias siguen viviendo en campamentos provisionales, muchas han perdido su vivienda y la recuperación exigirá un acompañamiento prolongado para que puedan reconstruir sus vidas.

Ante esta nueva realidad, Cáritas Venezuela adapta también su intervención. Sin abandonar la distribución de agua potable, alimentos, medicamentos y productos de higiene, la organización centra ya buena parte de sus esfuerzos en preparar la recuperación temprana. El objetivo es acompañar a las personas no solo durante la emergencia, sino también en el difícil proceso de volver a empezar.

Uno de los grandes desafíos es garantizar un alojamiento digno para las miles de personas que permanecen en refugios temporales. Para ello, las autoridades han iniciado un Registro Único de Vivienda que permitirá conocer las necesidades reales de cada familia y planificar la reconstrucción. Paralelamente, Cáritas participa en la evaluación de daños y en la planificación de soluciones de alojamiento temporal y recuperación comunitaria, en coordinación con la red internacional de Cáritas y otros organismos humanitarios.

La atención a la salud será otro de los grandes retos. El hacinamiento en los campamentos, los daños sufridos por numerosos centros sanitarios y la falta de personal médico aumentan el riesgo de nuevas crisis sanitarias. A ello se suma una necesidad menos visible, pero igualmente urgente: el acompañamiento psicológico y espiritual de miles de personas que han perdido familiares, su hogar o su modo de vida. Por ello, Cáritas continuará reforzando los equipos de apoyo psicosocial y el cuidado de quienes trabajan en primera línea de la emergencia.

Junto a la reconstrucción de viviendas será necesario recuperar los medios de vida de las familias y fortalecer la resiliencia de las comunidades. La experiencia demuestra que una emergencia de estas dimensiones no termina cuando desaparecen los titulares. La reconstrucción requiere tiempo, coordinación y una solidaridad capaz de mantenerse en el tiempo. Ese seguirá siendo el compromiso de Cáritas Venezuela: permanecer junto a las personas hasta que puedan recuperar no solo un hogar, sino también la esperanza.