La Iglesia celebra el VII Domingo de la Palabra de Dios este 25 de enero de 2026. El Dicasterio para la Evangelización ha elegido como título para esta edición el lema: “La palabra de Cristo habite en vosotros” (Col 3,16). Esta Jornada tiene como objetivo mostrar la importancia de la Palabra de Dios en la vida cotidiana de la Iglesia. Ella es una Palabra que permanece siempre viva y se hace signo concreto y tangible.

Esta Jornada la instituyó el papa Francisco el 30 de septiembre de 2019, a través de la carta apostólica en forma de motu proprio Aperuit illis, con el fin de promover y animar la lectura de la Palabra de Dios entre los fieles y en la pastoral ordinaria.

Esta iniciativa del Santo Padre supone una invitación a toda la Iglesia a dedicar un domingo completamente a la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios «para comprender la riqueza inagotable que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo».

Presentación de la jornada de Mons. Rino Fisichella, Pro-Prefecto del Dicasterio:

La expresión bíblica con la que se celebrará la VII edición del Domingo de la Palabra de Dios está tomada de la Carta de san Pablo a los Colosenses: «La palabra de Cristo habite entre vosotros» (Col 3,16). Lo que hemos recibido del Apóstol no es una mera invitación moral, sino la indicación de una forma nueva de existencia. Pablo no pide que la Palabra sea solo escuchada o estudiada: él quiere que ella «habite», es decir, que tome residencia estable, plasme los pensamientos, oriente los deseos y haga creíble el testimonio de los discípulos. La Palabra de Cristo permanece como criterio seguro que unifica y vuelve fecunda la vida de la comunidad cristiana.

Después del Año Santo, este lema permanece para nosotros como una valiosa herencia; una invitación dirigida a toda la Iglesia para volver a poner en el centro el Evangelio, pues toda renovación auténtica nace de la escucha dócil de la Palabra. Acogerla significa dejarse acompañar de aquel que no engaña, porque dona vida y esperanza. Ser habitados por la Palabra equivale, en definitiva, a permitir que Cristo hable también hoy a través de nuestra vida, para que cada hombre pueda reconocer su presencia, que continúa iluminando el camino de la historia.

Todo cristiano y toda comunidad deberán recuperar el primado de la Palabra de Dios. Su escucha sincera y profunda es una vía fundamental para que el hombre encuentre a Dios. Cuando se deja espacio a la Palabra, cada uno descubre que el Verbo de Dios habita su corazón, como semilla que a su tiempo germina y da fruto. Todos, de hecho, estamos invitados a nutrirnos del pan cotidiano de la Palabra, para luego anunciarla a los hermanos, pues el anuncio surge de la abundancia del corazón, según la frase evangélica: «De lo que rebosa el corazón habla la boca» (Mt 12,34; Lc 6,45).

Es particularmente significativo que la celebración del Domingo de la Palabra de Dios este año coincida con la celebración de la conversión de san Pablo, jornada que concluye la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. La Palabra que Cristo dirigió a Pablo por el camino a Damasco marcó profundamente su corazón, hasta el punto de hacerlo el gran evangelizador que conocemos. Hoy nos toca hacer que la misma Palabra llegue hasta los confines de la tierra, para transformar la vida de todos los pueblos, habitando en nosotros.

+ Rino Fisichella. Pro-Prefecto del Dicasterio para la Evangelización. Sección para las Cuestiones Fundamentales de la Evangelización en el Mundo