Durante las últimas semanas, las cinco Vicarías de la Diócesis han acogido la primera jornada de formación permanente del SEMA correspondiente al presente curso pastoral. Este encuentro formativo ha sido impartido por Mila González Rodríguez, quien supo unir formación y reflexión compartida en un clima de escucha y profundización.

Apoyándose en textos de la Sagrada Escritura y en la Bula de Convocación del Jubileo Ordinario de 2025, la formadora recordó que las obras de misericordia son, en esencia, obras de esperanza. En su intervención puso un acento especial en la atención inclusiva a las personas que atraviesan circunstancias especialmente difíciles, particularmente aquellas que sufren situaciones que limitan de manera significativa su autonomía personal.

Asimismo, invitó a los visitadores a fijar la mirada en dos obras de misericordia fundamentales: visitar a los enfermos y consolar al triste, subrayando la profunda relación que existe entre ambas, del mismo modo que cuerpo y espíritu no pueden entenderse por separado.

Aunque el sufrimiento forma parte de la experiencia humana y no siempre puede ser eliminado, los visitadores del SEMA están llamados a ser testigos de esperanza, capaces de acompañar y ayudar a transformar el dolor de las personas visitadas en un camino de encuentro con Dios.

Desde el SEMA se agradece profundamente a Mila González Rodríguez su entusiasmo, cercanía y entrega en esta valiosa labor formativa, que está dando abundantes frutos en el servicio pastoral de la Diócesis.