El pasado 9 de diciembre, la Comisión diocesana de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) mantuvo un encuentro con el Sr. Obispo para presentarle el Plan de Trabajo del Movimiento para el bienio 2025/27, aprobado en la Asamblea diocesana que tuvimos los días 25 y 26 del pasado mes de octubre.

Aprovechando esa visita, se le informó al Sr. Obispo, que el próximo año (2026) la HOAC celebra el 75º aniversario de implantación en nuestra diócesis. En el año 1946 los Obispos españoles le piden a Guillermo Rovirosa (fundador de la HOAC) que pusiera en marcha un Movimiento de trabajadores cristianos con el fin de acercar la Iglesia al mundo obrero. En nuestra diócesis, la implantación de la HOAC tendría lugar 5 años más tarde.

Queremos dar gracias a Dios por tantas personas, hombres y mujeres que han pasado por la HOAC durante estos años y que, con su testimonio y entrega, han sido capaces de acompañar la vida de muchas personas trabajadoras. Nuestro reconocimiento y gratitud a todos esos militantes, y a los muchos consiliarios que acompañaron equipos de militantes, recordando que, gracias a ellos y ellas, la HOAC sigue estando presente hoy y se reafirma en la voluntad de seguir anunciando la Buena Noticia de Jesucristo al mundo obrero.

Desde sus comienzos, la HOAC entendió que el trabajo es clave para la vida de las personas. La Doctrina Social de la Iglesia nos señala que con el trabajo la persona se realiza profesionalmente y socialmente. Con un trabajo decente y un salario digno, las personas pueden desarrollar un proyecto de vida formando una familia y a su vez, con el trabajo, somos partícipes del desarrollo de la creación.  Por ello, ha defendido y reivindicando, desde siempre, que el trabajo y el salario se den en condiciones dignas y sea suficiente para que, económicamente, pueda desarrollarse una familia.

Hoy por, desgracia, nos encontramos que, muchísimas personas y familias, aun teniendo trabajo, siguen abocadas a la exclusión social (según informe FOESSA presentado recientemente).  Y eso es posible por las condiciones de precariedad con las que se realiza ese trabajo. A menudo, los contratos de trabajo suelen ser de meses y en muchas ocasiones de días. De esta manera, es imposible que, a largo plazo, las personas puedan pensar en un proyecto de vida razonable. Y es que, esta sociedad, entiende el trabajo como un coste social más de la Empresa, que puede exprimirse para dar los máximos beneficios.

Dentro de la labor evangelizadora, que realizamos, nos encontramos con otras cuestiones relacionados con el Trabajo, que son claves para entender las injusticias con las que se encuentran las personas: la conciliación familiar, la diferencia de salario entre hombres y mujeres, la situación de explotación que viven muchos trabajadores migrantes, el elevado coste de la vivienda y el alquiler o la propia situación de muchos jóvenes sin perspectiva de futuro.

Todos ellos, son aspectos que necesitamos seguir profundizando y que nos llevan a reafirmar nuestra labor evangelizadora. La Iglesia tiene que seguir siendo solidaria con el Mundo del Trabajo y debe vivir como propias la reivindicaciones y solidaridad que demandan, para que el trabajo digno y estable, se sitúe en el Centro de una sociedad.

Luis Ortega Castillo. Presidente de la HOAC (Orihuela-Alicante)