El Obispado de Orihuela-Alicante, ante las noticias aparecidas en diversos medios de comunicación sobre el abuso sexual contra una menor por parte de un sacerdote, informa que:

 

  1. Durante el mes de junio 2024 se informó a la «Oficina de recepción de denuncias por abuso a menores y equiparados» de un posible comportamiento sexual delictivo del sacerdote párroco de la población de Biar hacia una persona menor de edad.

 

  1. Examinada la información recibida, el 22 de junio, Mons. José Ignacio Munilla, Obispo de la Diócesis, decretó la apertura de una investigación previa y, sin menoscabar el derecho a la presunción de inocencia, dictaminó al sacerdote diversas medidas y prohibiciones, entre otras, quedó apartado de cualquier oficio o cargo que estuviera desempeñando.

 

  1. En conformidad con la legislación vigente y ofreciendo la plena colaboración con las autoridades civiles, toda la documentación recogida se puso en conocimiento de la Fiscalía provincial de Alicante.

 

  1. Durante este tiempo, desde la «oficina diocesana para la prevención y actuación ante los abusos», se acompaña a la familia de la víctima ofreciéndole escucha, asesoramiento y ayuda. También el sacerdote ha sido acompañado humana y espiritualmente en su situación.

 

  1. Recientemente, hemos tenido conocimiento de la resolución del Juzgado de lo Penal nº 9 de Alicante (11-09-2025), en la que se dicta sentencia contra este sacerdote, en un acuerdo alcanzado por las partes, habiéndose reconocido los hechos por los que había sido denunciado.

 

  1. Por nuestra parte, pedimos perdón y renovamos nuestro compromiso de seguir implantando el «Sistema integral diocesano para una cultura de relaciones y entornos sanos y seguros (SIDICRES)», poniendo todos los medios posibles que eviten los factores de riesgo y aumenten los de prevención, faciliten una detección y actuación precoz, así como, contribuyan a recorrer los caminos de sanación y reparación necesarios.

 

  1. Conscientes del grave daño que cualquier abuso, máxime cuando se trata de menores, provoca en las víctimas y en el seno de la comunidad eclesial, pues «si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Cor 12, 26), Mons. Munilla hace una llamada a todos los fieles a orar por la familia afectada, así como por este sacerdote. Pedimos a Dios la gracia de reparar y regenerar las heridas provocadas por esos abusos, de forma que sea posible realizar el ideal de “nacer de nuevo”, tal y como Jesús nos mostró en su evangelio (Jn 3, 1-8)