La Diócesis de Orihuela-Alicante ha vivido, un año más, una experiencia profundamente espiritual y comunitaria con su tradicional peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en el corazón de los Pirineos franceses. Más de 800 peregrinos, acompañados por Monseñor Munilla, sacerdotes, religiosos, hospitalarios, jóvenes y voluntarios, se unieron en este viaje de fe y esperanza.

Durante los días de peregrinación, los participantes pudieron acercarse a la Virgen María a través de la oración, la participación en la Eucaristía, el rezo del Rosario y la emotiva procesión de las antorchas, uno de los momentos más conmovedores de la experiencia. También se vivieron momentos de fraternidad y servicio, especialmente con la presencia de personas enfermas, quienes, acompañadas por los voluntarios de la Hospitalidad Diocesana, fueron el centro de la atención y el cariño de todos.

El lema de este año, "Con María, peregrinos de la Esperanza", fue una invitación a renovar la fe y a dejarnos tocar por la ternura de Dios a través de María. Lourdes, con su atmósfera de oración, silencio y encuentro, volvió a convertirse en un lugar de consuelo, sanación y renovación interior para todos los peregrinos. Teniendo como fondo y contexto el jubileo de la Esperanza.

Desde la Diócesis se agradece profundamente el trabajo de la Hospitalidad de Lourdes de Orihuela-Alicante, así como de todos los que han hecho posible este encuentro. La peregrinación no termina en Lourdes: continúa en el corazón de cada peregrino, llamado a llevar la luz de María a su entorno cotidiano.